jueves, 11 de agosto de 2011

El Abrazo.

Puebla. Aquí estoy, después de una maratón desde Baja California. Sólo para esto. El casamiento de mi amigo Marc. Marc, el que ayudé a cruzar la frontera entre Canadá y Estados Unidos. Para que llegara a brazos de su novia. Sólo que... ésta es otra novia. Parecía que mi pequeña hazaña de amor había terminado mal. Pero no. Marc me presenta como el que lo ayudó a llegar a Berkeley y conocer a ésta, su esposa en ciernes. Laura. Mexicana. De Puebla.
El casamiento es civil. El religioso lo harán en Barcelona, para alegría de los padres de Marc, y sosiego de los padres de Laura. Porque Marc es catalán y ateo. Y qué?
El casamiento civil deviene como en cualquier lado, mucha espera, matrimonización por orden de llegada, ceremonia sencilla y rápida. A mi me toca de fotógrafo. Por alguna razón, la juez de paz interrumpe la ceremonia para alentarme a hacer lo mío: "Saque fotos! Saque fotos!" Saco fotos.
Al cabo, salimos todos del recinto y hacer las congratulaciones que corresponden. Yo estoy bien. Alegre. Entre amigos. Dejo a la novia para lo último. El penúltimo es el padre de la novia. Que la abraza. Y la abraza. Y le susurra al oído. Y no la suelta. Y se funden padre e hija en rito ancestral. Que yo no podré con Juli. Y lloro. Y lloro. Y ahora las teclas de esta compu están mojadas.

1 comentario:

  1. Ayy ...me hiciste emocionar a mi...sos un tiernito...te quiero tanto! Me hubiera encantado estar ahí...pero ahora entiendo por qué tenía que estar aqui... me encantan tus historias..mueven muchas emociones..lindas!

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