La Reserva Hopi. Dentro de la Reserva Diné. La primera vez fuí a acampar al desierto invitado por un Jerry. Esperaba tener una experiencia mística y sólo me cagué de frío con la luna para variar riéndose de mí. En el Centro Cultural una Hopi me preguntó adónde vas. "No sé". Quedate, me dijo. Nos invitaron a una ceremonia de kachinas. Creí que era otro evento turístico, pero no, éramos los únicos blanquitos. Otro día te cuento ésto.
Las kachinas son espíritus de la naturaleza, como Pan, la versión griega de Aión, el precursor del culto a Jesús. Ves? Todo está relacionado. Aunque me cuesta ver en el Cristianismo un amor por la naturaleza como lo tienen los Hopis, como lo tienen los nativos originales de las Américas. Aquí aceptaron al Jesús por la idea de sacrificio. El individuo se sacrifica por su sociedad. Una idea que no pega en el individualismo de masas rampante. Me fuí de tema.
A mi kachina, el espíritu que me guía, la encontré por azar. Es Paqua, la rana. Es el Espíritu de la Lluvia. Bien poderoso en el desierto. A la de Juli la busqué mucho tiempo, buscaba una mariposa, pero no encontré una que me hiciera vibrar. Debe ser un espíritu importante, tiene su propia ceremonia anual. Pocas la tienen. Ni idea de qué representa la mariposa para los Hopis. Ni de qué se trata la ceremonia. Seguramente los que representan la ceremonia se disfrazan de mariposas. Cuesta imaginarlo. Cientos de Hopis disfrazados de mariposa danzando por horas y horas. Cuesta imaginarlo.
Fuí al Centro Hopi como guía de un grupo de 9 peronas que me pidieron pasar la noche en Monument Valley, en la Reserva Diné. Paramos en el Centro Hopi como parte del tour. Busqué nuevamente la mariposa allí. Nada que me moviera un pelo. Salí al parking y vi a un Hopi vendiendo cacharros y artesanías. Me acerqué y la vi. Una mariposa de madera delgada, grande, con un hueco donde calzar la cabeza. Una máscara de la ceremonia de la kachina mariposa. Celeste. Sin dudas, la compro. Estoy feliz. La encontré.
Fumamos y charlamos con el Hopi. Le pregunto, al pasar, cuál es el siginificado de la ceremonia de la mariposa.
Me mira inexpresivo y me pregunta: "Usted tiene una hija?"
Congelo. Nos miramos ojo a ojo. El, suave, inexpresivo. Digo: "Está muerta".
Su mirada no cambia. Yo bajo la mía. Los dos sabemos que mentí.
Las historias y personajes aquí contados son ficticios. Cualquier parecido con la realidad... es exclusiva responsbilidad de la realidad.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Incontables Cuentos. El Noveno.
Mi primer encuentro con Julieta fue como el último. Julieta nació muerta. La sacaron de la concha de Ale y la llevaron a una camita al fondo de la sala. Ale quedó atrás, y yo corrí a ver qué pasaba. El cuerpito sucio estaba morado y manchado. Julieta no respiraba. Ale preguntaba cómo estaba y yo contaba los segundos. Un tipo con un cañito de vidrio y una especie de enemita la convenció de empezar. Yo sólo contaba los segundos que hay entre el ser y la nada.
Los de Julieta fueron 16 por 365 por 24 por 60 por 60, más una yapa de tres meses y cinco días. En esa yapa están las tres semanas de vals que bailó con el papu porque nunca tuvo fiesta de quince. Zuli elgió a lo grande y París.
Yo sigo contando segundos, entre la nada y la eternidad.
El viaje casi no se hace porque el Gobierno Nacional cambió las fechas de las vacaciones de Juli. Ale y yo convencimos a la aerolínea de respetar el modo argentino. El gobierno insistió y cambió la ley y devaluó el poder de Juli para viajar. Con Ale hicimos una gambeta de amor en acción, ella conoció por fin los pasillos hartos de los ministerios; yo la tuve más grandiosa, me fui a Londres, donde sé que a pesar de argentinos, los consulados tienen sentido común. Je, Tenía que aspirar hondo y prepararme en mi ciudad querida; todos los encuentros sagrados necesitan de una ante cámara.
Doce horas de auto esquivando a la muerte para encontrar a una muerta son suficientes. Diría yo, si supiera si mi mujer sabía o no lo que yo ya sabía: que iba a pasar de largo de nuestro destino final, que iba a pasar lentamente frente a la mitad de un micro, dos veces, que iba a ver los cuerpos de todos y cada uno de los que sacaron el mismo número que Juli.
Cuando llegás te clasifican, a algunos padres los mandan para una sala, a nosotros nos mandan pal fondo. Todos sopechan, o saben, o, que sé yo, todos te miran y no saben qué decir. Es la mejor forma de decirlo. Quedaban tres alternativas, tres chances, tres números, tres Julietas viajaban juntas. No sé para que se molestan, si yo ya saqué que saqué la Grande.
Se olía tristeza y Ale estaba más presente por lo ausente. Yo buscaba argentinos adolescentes en Vancouver para Juli que adolescía de siempre de eso. Un chileno que es el que más hace por los argentinos de allá me pasó una data fácil, a dos cuadras de casa, ahí nomás, paisa y con niños. Levanté el fono sólo para darle antecedente sonoro a lo que sabía. Caminamos hasta esa casa, Juli se dejaba llevar por el papu y hasta acá habíamos llegado. La puerta se abrió y Julieta “¡Ah! Esta casa huele a Argentina!”
Me pregunto por qué la gente paga una entrada de cine para ver lo que yo ví. Ahí va, gratis.
Me llevaron a una casa al fondo del terreno del hospital. En el interior de la pobreza, cualquier cosa se transmuta por la necesidad, a esta casa la emparcharon en morgue y conoció la gloria el mismísimo día en que yo la conocí. La pobre se sentía un poco incómoda, se le notaba hasta en los pasillos. No se esperen que la muerte sea particularmente prolija, tiene mucho que hacer. Me dí cuenta de que los féretros están mal diseñados, ah, no, quise decir que hay un nicho, ja, un nicho de mercado en este Mercado de los muertos por accidente. Las piezas de mis rompecabezas que no sé dónde van tienen destino temporario en una cajita especial; ¿habrá una acá?
Yo fuí el único papparazi que estaba ahí cuando Julieta Posilovic recorrió pór primera vez el Louvre. El maestro de ceremonias se quedó plantado mirando a Julieta en su rutina de salirse de lo previsto. Se paró frente a tres jarrones antiguos y los fotografió. Se paró frente a algunas estatuas griegas, parece que los griegos tenían colas lindas porque Juli se quedó largo rato admirándolas. Encontró un símbolo nazi en el brazo de un estatua de arcilla de 5000 años y se dió cuenta de que a los símbolos los arruina la acción humana. Pero lo más notorio es que miraba más para arriba que alrededor. Yo tengo la exclusiva de Juli mirando los techos pintados de dioses paganos y ángeles cristianos y reyes franceses del Louvre. ¿Descubrió y unió su artista al significado de tanta imagen alegórica? ¿Entre tanta gorda desnuda se dió cuenta de que su mambo con la gordura era problema de la cultura? Y yo qué sé. Capaz que estaba mirando el folleto para su próximo viaje.
Si te puedo contar esto que vi debe ser porque yo no estaba ahí. Había once cajones con la boca abierta y mamá siempre dijo que eso era de mal gusto. Yo pasé y repasé inspección y dejaré para otro momento castigar el desaliño de esta tropa. De momentos me sentí mal padre por no poder reconocer a mi propia hija. Tuve que quedarme más tiempo en los casos más dificiles: a algunos los rechacé por la ropa. Los notarios estaban listos para escuchar mi palabra y yo volví sobre la última duda y dije: "No estoy seguro". Alguien me puso un cero. "Ese es un varón, señor".
Mi último encuentro con Juli no fue como el primero. No por eso dejó de darme una alegría, el cuerpo de Julieta era Julieta menos su alma. Salí y le di a Ale la noticia que esperaba desde hacía 16 por 365 por 24 por 60 por 60 más la yapa. ¡Silencio!
The weight of these sad times we must obey,
speak what we feel, not what we ought to say.
The rest is silence.
viernes, 22 de julio de 2011
La Princesa y el Asesino.
Huimos del calor de La Paz. Cuarenta grados y ochenta de humedad. A la noche sin aire acondicionado le pongo agua a mi cuerpo y me tiro mojado a la cama. El refresco dura un refresco y vuelta a pasar los huevos y el resto por agua. Mi humor empeora y ya no ando en bici, ni nado en esa sopa que ahora es el Mar de Cortés, ni nada. Huimos de La Paz. La Internet dice que el único lugar fresco en Baja California Sur es Bahía de Tortugas, donde la máxima equivale a la mínima en La Paz. La Paz os doy, yo me rajo a Tortugas.
Son setecientos kilómetros, a mitad de camino palmo y busco un lugar para pasar la noche. Encuentro un hotel con su playita. Todavía Mar de Cortés, todavía calor insufrible, pero estoy cansado. El hotel está desierto. Encontramos a los dueños y hacemos un arreglo por la noche, pero no hay aire acondicionado. Otra vez sopa (de Cortés). Nos invitan a cenar y charlando charlando conocemos a los anfitriones, Beti y Edy.
Beti puede que sea sesentona coqueta o cuarentona desgastada, pelo rubio Preference, muy tostada, bajita, tanga que cuelga de un culo que da lástima. Botox aplicado con generosidad, las cejas trazadas con lápiz bordó. Edy cuarentón, morocho bigote mexicano, lampiño, sonrisa blanca y permanente. Buen lomo, cuidado.
Beti es hermana de un tipo de guita en Tijuana. Se vinieron a vivir al hotel de su hermano después que pasó lo que pasó hace dos años.
Hace tiempo que no veo informativos ni creo lo que me dicen que dicen los medios, y esta es la primera vez que tengo info de primera mano. Paso a relatar.
Beti target de secuestro pero los guardaespaldas no le duraban. Se sabe, fiestera es, al cabo se cansaba de ellos y que pase el que sigue. En una cae Edi, y con éste sí, hay amor y lleva años. A Beti le sigue gustando la noche y una noche en un bar, mientras Edi se fue a hacer pis, a Beti le dicen que afuera tiene un llamado del doctor del Botox, ridículo señuelo que ella muerde, asoma la cabeza y recibe tremenda piña y paseo apresurado en brazos de secuestradores. Edy se da cuenta de que algo pasa, corta el chorro y sale, supongo que con la bragueta abierta, al rescate de su amada. La rescata, desmayada pero salva. A los malandras los salva también de todo proceso jurídico. Los limpia, los despena, bah, los mata a todos. La muerte es el negocio de Edy y él es impecable.
La muerte es la reina de Tijuana. Nos cuentan de balaceras y asesinatos cotidianos. De primera mano, vistos con los ojos de mis anfitriones. Por dinero, por drogas, por una mina, porque es así. "La vida no vale nada, no vale nada la vida". Los aztecas creían que no importaba cómo vivieras, pero sí cómo murieras. Para cada tipo de muerte tenían su paraíso/infierno específico. Los mexicanos han ampliado notablemente la cantidad de ámbitos post-mortem.
Me voy a dormir con cierta inquietud y un montón de calor. No hay ducha que me enfríe, da lo mismo la de la derecha o la de la izquierda, ambas salen calientes.
Me subo a la Julia, la pongo contra la orilla del mar, aire acondicionado bajito con motor encendido, música suave y puede que mañana tenga batería, puede que no. Puede que el motor se recaliente, como puede que no. Puede que esta noche vengan a secuestrar a Beti o a ajustar cuentas con Edy, pero puede que no y yo ya no doy más del sueño y mañana no es ahora. La Julia está fresquita y me arrulla con una canción de Juli: Io con te, partiró... ¿Qué muerte me espera? La que yo espero es la que me lleve a unirme a ella. Per secula seculorum.
Son setecientos kilómetros, a mitad de camino palmo y busco un lugar para pasar la noche. Encuentro un hotel con su playita. Todavía Mar de Cortés, todavía calor insufrible, pero estoy cansado. El hotel está desierto. Encontramos a los dueños y hacemos un arreglo por la noche, pero no hay aire acondicionado. Otra vez sopa (de Cortés). Nos invitan a cenar y charlando charlando conocemos a los anfitriones, Beti y Edy.
Beti puede que sea sesentona coqueta o cuarentona desgastada, pelo rubio Preference, muy tostada, bajita, tanga que cuelga de un culo que da lástima. Botox aplicado con generosidad, las cejas trazadas con lápiz bordó. Edy cuarentón, morocho bigote mexicano, lampiño, sonrisa blanca y permanente. Buen lomo, cuidado.
Beti es hermana de un tipo de guita en Tijuana. Se vinieron a vivir al hotel de su hermano después que pasó lo que pasó hace dos años.
Hace tiempo que no veo informativos ni creo lo que me dicen que dicen los medios, y esta es la primera vez que tengo info de primera mano. Paso a relatar.
Beti target de secuestro pero los guardaespaldas no le duraban. Se sabe, fiestera es, al cabo se cansaba de ellos y que pase el que sigue. En una cae Edi, y con éste sí, hay amor y lleva años. A Beti le sigue gustando la noche y una noche en un bar, mientras Edi se fue a hacer pis, a Beti le dicen que afuera tiene un llamado del doctor del Botox, ridículo señuelo que ella muerde, asoma la cabeza y recibe tremenda piña y paseo apresurado en brazos de secuestradores. Edy se da cuenta de que algo pasa, corta el chorro y sale, supongo que con la bragueta abierta, al rescate de su amada. La rescata, desmayada pero salva. A los malandras los salva también de todo proceso jurídico. Los limpia, los despena, bah, los mata a todos. La muerte es el negocio de Edy y él es impecable.
La muerte es la reina de Tijuana. Nos cuentan de balaceras y asesinatos cotidianos. De primera mano, vistos con los ojos de mis anfitriones. Por dinero, por drogas, por una mina, porque es así. "La vida no vale nada, no vale nada la vida". Los aztecas creían que no importaba cómo vivieras, pero sí cómo murieras. Para cada tipo de muerte tenían su paraíso/infierno específico. Los mexicanos han ampliado notablemente la cantidad de ámbitos post-mortem.
Me voy a dormir con cierta inquietud y un montón de calor. No hay ducha que me enfríe, da lo mismo la de la derecha o la de la izquierda, ambas salen calientes.
Me subo a la Julia, la pongo contra la orilla del mar, aire acondicionado bajito con motor encendido, música suave y puede que mañana tenga batería, puede que no. Puede que el motor se recaliente, como puede que no. Puede que esta noche vengan a secuestrar a Beti o a ajustar cuentas con Edy, pero puede que no y yo ya no doy más del sueño y mañana no es ahora. La Julia está fresquita y me arrulla con una canción de Juli: Io con te, partiró... ¿Qué muerte me espera? La que yo espero es la que me lleve a unirme a ella. Per secula seculorum.
jueves, 21 de julio de 2011
La Princesa y el Asesino. (Segunda parte).
Sale el sol, rituales matinales y los buenos días de Edy. Nos sentamos junto al mar a tomar mate. El durmió en la playa. A veces, cuando no soporta el calor, duerme en una colchoneta medio inflada, en el agua.
Edy fue echado de casa por su padrastro a los seis años. Su padre ya lo había abandonado antes, nunca más supo de él. Chico de la calle, drogón, dealer. Sin embargo estudió y entró en el Ejército y eso cambió su vida. Se volvió hombre de confianza de un general que lo utilizaba para limpiar malhechores. A veces, policías corruptos. Nunca mujeres ni niños. Sentís algo cuando matás? No. Conocés la historia del samurai que dedicó 10 años a buscar a un hombre para matarlo? No. Bueno, cuando lo encuentra y lo acorrala, saca su espada y en el momento final el otro lo escupe, y el samurai se pone rojo de ira, guarda la espada y se va. Sabés por qué? No. Porque un samurai no puede matar con ira. Tiene que estar calmo. Edy sonríe y asiente. Asesino es una palabra griega, me dice. Es el profesional de la muerte. Hay quien mata por pasiones, por dinero, por pura crueldad. Los asesinos venimos al mundo a matar la escoria. Somos parte de un plan. Yo recibí un balazo en la cabeza y sobreviví. También tengo otros balazos y cuchilladas. Y sigo vivo. Creo que Dios tiene planes para mí. Yo mato a los malos. Y también trabajo para que este México que quiero tanto sea mejor. Estoy organizando acciones ciudadanas directas, organizando comunas calle por calle. Ya logramos que se trate una ley para obligar a los corruptos a que gasten lo que roban aquí en México y no afuera. Y otra para que en lugar de poner a los narcos en la prisión, donde la pasan bomba con nuestro dinero, los pongamos a trabajar para la sociedad con un brazalete electrónico, no para localizarlos, sino directamente una bomba que explota cuando el preso se sale de los límites que se le fijan. También tenemos una propuesta para que la droga que se decomisa, en lugar de quemarse se venda a Suiza, a los laboratorios. Ya logré aquí en mi pueblo que se me diera la basura, y con el dinero del reciclaje instalamos cloacas para todos y salvamos al río.
Hace rato que vengo preguntándome adónde se fueron nuestros héroes. Y ante Edy, un asesino, ex-mano de obra del Estado, revolucionario de base, me inclino. El poder le teme. Incluso lo pusieron entre los más buscados por narco. Logró limpiar su nombre gracias al viejo general. Y sigue. Y no va a parar hasta que lo paren.
Edy fue echado de casa por su padrastro a los seis años. Su padre ya lo había abandonado antes, nunca más supo de él. Chico de la calle, drogón, dealer. Sin embargo estudió y entró en el Ejército y eso cambió su vida. Se volvió hombre de confianza de un general que lo utilizaba para limpiar malhechores. A veces, policías corruptos. Nunca mujeres ni niños. Sentís algo cuando matás? No. Conocés la historia del samurai que dedicó 10 años a buscar a un hombre para matarlo? No. Bueno, cuando lo encuentra y lo acorrala, saca su espada y en el momento final el otro lo escupe, y el samurai se pone rojo de ira, guarda la espada y se va. Sabés por qué? No. Porque un samurai no puede matar con ira. Tiene que estar calmo. Edy sonríe y asiente. Asesino es una palabra griega, me dice. Es el profesional de la muerte. Hay quien mata por pasiones, por dinero, por pura crueldad. Los asesinos venimos al mundo a matar la escoria. Somos parte de un plan. Yo recibí un balazo en la cabeza y sobreviví. También tengo otros balazos y cuchilladas. Y sigo vivo. Creo que Dios tiene planes para mí. Yo mato a los malos. Y también trabajo para que este México que quiero tanto sea mejor. Estoy organizando acciones ciudadanas directas, organizando comunas calle por calle. Ya logramos que se trate una ley para obligar a los corruptos a que gasten lo que roban aquí en México y no afuera. Y otra para que en lugar de poner a los narcos en la prisión, donde la pasan bomba con nuestro dinero, los pongamos a trabajar para la sociedad con un brazalete electrónico, no para localizarlos, sino directamente una bomba que explota cuando el preso se sale de los límites que se le fijan. También tenemos una propuesta para que la droga que se decomisa, en lugar de quemarse se venda a Suiza, a los laboratorios. Ya logré aquí en mi pueblo que se me diera la basura, y con el dinero del reciclaje instalamos cloacas para todos y salvamos al río.
Hace rato que vengo preguntándome adónde se fueron nuestros héroes. Y ante Edy, un asesino, ex-mano de obra del Estado, revolucionario de base, me inclino. El poder le teme. Incluso lo pusieron entre los más buscados por narco. Logró limpiar su nombre gracias al viejo general. Y sigue. Y no va a parar hasta que lo paren.
miércoles, 20 de julio de 2011
La Princesa y el Asesino. (Tercera parte).
El Diario de un Soñador. Así se llama el libro que está escribiendo Edy. Le pido que me lo muestre y se le encienden los ojos de niño. Trae una pila de cuadernos, hojas sueltas y hasta un rollo de varios metros, todos a pulso por él. Ahí están sus experiencias, sus sueños, sus ideas políticas. Escribe y escribe un testamento que sólo tendrá algún valor cuando lo maten. Los aztecas creen que no importa como vivas, sino como mueres. A cada muerte le corresponde un distinto paraíso, no sé de infiernos aztecas. Quizá es éste nuestro infierno. Quizá, como me dijo un rabino ortodoxo, los muertos somos nosotros. No puedo pensar en una muerte tranquila y vieja para Edy. Es un héroe, y los héroes van hacia la muerte a sabiendas y con coraje. Como lo supo Jesús, como lo dijo Martín Luther King, como más de un terrorista, como el Che, como nos dijo Julieta una semana antes de morir: "Sé que me juego la vida, pero tengo que hacer lo que tengo que hacer". Nosotros, los cobardes, hablamos, opinamos, tomamos partido. Pero quién está dispuesto a poner la vida en juego en ello? Pocos, muy pocos. Los héroes.
En medio de los escritos del soñador encuentro una carta de amor. De amor a Beti. Este hombre que habla con el corazón me llena el corazón con su amor. La noche anterior a solas Beti me dijo que se iba sola a Grecia a conseguirse un griego. Quizá sea lo mejor. Detrás de un gran hombre siempre encuentro a una gran mujer que no luce pero sostiene. A Beti sólo le interesa la noche, el alcohol, la droga y la fiesta.
Al partir, Edy me regala un buen mapa, casualidad (?) que abarca exclusivamente el área entre La Paz y Tortugas. Y un bastón tallado, creo que chino. Ahora tengo un bastón diné y uno chino. Hace mucho tiempo, los Registros Akáshicos me dijeron que fuí nativo de Norteamérica y también chino en pasadas vidas. Será que estos bastones volvieron a mí? Al partir, quiero darle algo a Edy. Algo de mi propia heroína. Veo la llamita jujeña de Juli y los dados asienten. La llama que llama. Que llama a la muerte. Esto es de Juli, te deseo Edy una buena muerte y que cuando te llame, te reciba Juli con su Gioconda sonrisa.
En medio de los escritos del soñador encuentro una carta de amor. De amor a Beti. Este hombre que habla con el corazón me llena el corazón con su amor. La noche anterior a solas Beti me dijo que se iba sola a Grecia a conseguirse un griego. Quizá sea lo mejor. Detrás de un gran hombre siempre encuentro a una gran mujer que no luce pero sostiene. A Beti sólo le interesa la noche, el alcohol, la droga y la fiesta.
Al partir, Edy me regala un buen mapa, casualidad (?) que abarca exclusivamente el área entre La Paz y Tortugas. Y un bastón tallado, creo que chino. Ahora tengo un bastón diné y uno chino. Hace mucho tiempo, los Registros Akáshicos me dijeron que fuí nativo de Norteamérica y también chino en pasadas vidas. Será que estos bastones volvieron a mí? Al partir, quiero darle algo a Edy. Algo de mi propia heroína. Veo la llamita jujeña de Juli y los dados asienten. La llama que llama. Que llama a la muerte. Esto es de Juli, te deseo Edy una buena muerte y que cuando te llame, te reciba Juli con su Gioconda sonrisa.
martes, 19 de julio de 2011
La Princesa y el Asesino. (Maldito Epílogo).
Vuelta de Bahía Tortugas a La Paz. Paro de vuelta en lo de Beti y Edy. Todo igual o parecido, pero esta vez me concentro en Beti. Y charlamos. Y escucho. Y entiendo. Y me pongo triste, triste.
Que Edy es alcohólico. Bueno, sí, lo sabía.
Que Edy es adicto al crystal meth. Ugh, feo.
Que Edy se gasta todo en eso. Y, bueno, supongo.
Que una hija de 17 acaba de parir y él ni va. Hum, esto ya me pone cabrón.
Que la otra hija perdió el año de Uni por falta de dinero, que él se gasta en vicio. Edy, la puta madre que te parió.
Que Edy encontró a Beti desmayada en la puerta del bar aquella noche y que no mató a nadie. Gracias, ahora me siento un boludo.
Que casi todo lo que cuenta es pura fantasía. Y esa es mi info de primera mano. Mierda!
No soy cronista, soy escritor. El blog se llama "Qué es que sé?", y la respuesta es, claro, "Nada". Pero créame, créeme, creedme, me siento mal de haber comprado a Edy como héroe. El "Diario de un Soñador", es real, sí, le debo a Edy contagiarme de una ilusión de unos días.
Por la mañana ya está borracho y no para de hablar. Me dice que quiere venir a La Malfatta a trabajar. Me dice de sus ideas para arreglar México, el mundo.
Le digo: "A nadie vas a ayudar vos, si ni siquiera ayudás a tu hijas. Te odio Edy. Yo perdí a Juli y vos arruinás la vida que creaste. Te odio".
Adiós Edy. No te deseo la muerte. Seguí soñando y sobreviviendo tu infierno.
Que Edy es alcohólico. Bueno, sí, lo sabía.
Que Edy es adicto al crystal meth. Ugh, feo.
Que Edy se gasta todo en eso. Y, bueno, supongo.
Que una hija de 17 acaba de parir y él ni va. Hum, esto ya me pone cabrón.
Que la otra hija perdió el año de Uni por falta de dinero, que él se gasta en vicio. Edy, la puta madre que te parió.
Que Edy encontró a Beti desmayada en la puerta del bar aquella noche y que no mató a nadie. Gracias, ahora me siento un boludo.
Que casi todo lo que cuenta es pura fantasía. Y esa es mi info de primera mano. Mierda!
No soy cronista, soy escritor. El blog se llama "Qué es que sé?", y la respuesta es, claro, "Nada". Pero créame, créeme, creedme, me siento mal de haber comprado a Edy como héroe. El "Diario de un Soñador", es real, sí, le debo a Edy contagiarme de una ilusión de unos días.
Por la mañana ya está borracho y no para de hablar. Me dice que quiere venir a La Malfatta a trabajar. Me dice de sus ideas para arreglar México, el mundo.
Le digo: "A nadie vas a ayudar vos, si ni siquiera ayudás a tu hijas. Te odio Edy. Yo perdí a Juli y vos arruinás la vida que creaste. Te odio".
Adiós Edy. No te deseo la muerte. Seguí soñando y sobreviviendo tu infierno.
lunes, 18 de julio de 2011
The boat guy.
Bahia Tortugas, fresh, sunny, small fishermen town, cooler Pacific waters, absolutely non turistic. 200 km of dusty road across the Biscayno desert. I thought I knew the desert, but this is a nothingness full of sand and salt.
At the small motel I meet Charly. He is part of a group of yankees who come here to spear fish. It is his first time to try a sport, free diving fishing with spear, which I do not dare to try still. He speaks both English and Spanish, but his Spanish is clearly Cuban. He is white, calm, seems in his late forties, good looking and very good vibes.
"I was born in Cuba in 1957. One night, when I was 6 years old, my father came and told us we were going. He didn't say where. We went to the river, where he had a small boat hidden. We stepped into it. My pregnant mother, my brother, my mother's sister and her husband, their children, my father and me. We were told to keep quiet. No moonlight, dark as hell. We rowed all night to the sea. Once far enough from the coast, my father turned on the little engine. By then, we all new: we were betting our lives to get to the States.
As time passed by, we became increasingly aware of the danger. We could loose our way, we could easily capsize, we could be found by the Cuban Navy and killed on spot. Suddenly a big cargo ship showed up. To our signals, the ship changed course and came towards us. We were shouting and crying of joy: we were saved!
At a point close enough, the ship changed course, and away it went. It was gone. My aunt's husband freaked out and started to scream that we all were going to die. My father, calmly and firmly told him to cool down or he would through him into the sea. We all realized he meant it. We all realized that we were in deep trouble too.
After a while, and literally out of the blue, a submarine came to the surface. It took us a few seconds and a lifetime to realize that the sub was American. Out of it an American-Filipino sailor who spoke Spanish came and told us that the cargo boat was a Soviet ship, that the Americans had caught their message to the Cubans about us, and that the Cubans were heading this way to kill us.
We got ready to jump onto the submarine, but the sailor said it was not possible, the submarine was not fit to rescue and have people in board. This time it was my father who lost his temper. He started screaming and begging for mercy. "We are going to be massacred! You can't leave us like this!"
The sailor just smiled. He then pointed behind us. And American destroyer was coming full steam to us. The year was 1963, just after the missile crisis. I still get the bumps every time I tell this story".
Charly and I became instant friends. He knows my story too, and as he said, "I may forget your name, but I will never forget you".
At the small motel I meet Charly. He is part of a group of yankees who come here to spear fish. It is his first time to try a sport, free diving fishing with spear, which I do not dare to try still. He speaks both English and Spanish, but his Spanish is clearly Cuban. He is white, calm, seems in his late forties, good looking and very good vibes.
"I was born in Cuba in 1957. One night, when I was 6 years old, my father came and told us we were going. He didn't say where. We went to the river, where he had a small boat hidden. We stepped into it. My pregnant mother, my brother, my mother's sister and her husband, their children, my father and me. We were told to keep quiet. No moonlight, dark as hell. We rowed all night to the sea. Once far enough from the coast, my father turned on the little engine. By then, we all new: we were betting our lives to get to the States.
As time passed by, we became increasingly aware of the danger. We could loose our way, we could easily capsize, we could be found by the Cuban Navy and killed on spot. Suddenly a big cargo ship showed up. To our signals, the ship changed course and came towards us. We were shouting and crying of joy: we were saved!
At a point close enough, the ship changed course, and away it went. It was gone. My aunt's husband freaked out and started to scream that we all were going to die. My father, calmly and firmly told him to cool down or he would through him into the sea. We all realized he meant it. We all realized that we were in deep trouble too.
After a while, and literally out of the blue, a submarine came to the surface. It took us a few seconds and a lifetime to realize that the sub was American. Out of it an American-Filipino sailor who spoke Spanish came and told us that the cargo boat was a Soviet ship, that the Americans had caught their message to the Cubans about us, and that the Cubans were heading this way to kill us.
We got ready to jump onto the submarine, but the sailor said it was not possible, the submarine was not fit to rescue and have people in board. This time it was my father who lost his temper. He started screaming and begging for mercy. "We are going to be massacred! You can't leave us like this!"
The sailor just smiled. He then pointed behind us. And American destroyer was coming full steam to us. The year was 1963, just after the missile crisis. I still get the bumps every time I tell this story".
Charly and I became instant friends. He knows my story too, and as he said, "I may forget your name, but I will never forget you".
martes, 12 de julio de 2011
Puterío.
El hospedaje se llama Hotel California. Van y vienen personajes. Viajantes de México. Viajeros del mundo. Una parejita de australianos. Algunos franceses solitarios. Un charlatán de Quebec que se dedica a buscar espectáculos porno en extremo y en vivo. Mis amigos rusitos que conocí en el hostel de Phoenix. Ella es rubia y menuda y femenina. El, morocho, hosco y con rasgos mongoles. Cómo pueden ser tan distintos y tan rusos los dos? Están viajando para encontrar su lugar en el mundo. El, (alguien cree todavía en casualidades?) era publicitario en JWT y ahora se dedica a escribir. Uy, un Ivancito. Pero éste se llama Evgeny. Y ella Katja.
Para confundir aún más a los locales, decimos que ella es mi novia y él mi hijo. Qué lindo cuando alguien se prende a mis fantasías.
Una noche nos cae al hotel un extraño trío. Una chica y dos tipos. Hablan francés. Pero acentos varios que no pesco. Ella es muy atractiva, veintipico, pollerita corta y escote dadivoso. Tiene soltura en el cuerpo, pasa y muestra como si no estuviéramos ahí. Se me van los ojos y yo los dejo que se diviertan.
Los otros son uno muy flaquito y un gordito muy gordito. Los tres cierran un círculo y no dejan entrar a nadie. Duermen juntos. Rampante mi curiosidad.
La segunda noche abordo. Pregunto en francés. Ella, Emi, es quebequoise, el flaquito Sebi, francés. El gordito Eli, belga. A poco me huelen los dos hombres a no tanto. Muy amanerados. Y ella? Nos quedamos charlando un rato. Mienten que se conocen del barrio y que redepente se juntaron para viajar. Los machos se van y me dejan solo con Emi sentada frente a mí. Usa pollerita negra y bombacha idem. Concentrate Ivan en lo que te cuenta! Y lo que cuenta es más interesante que el triangulito de bombacha que no deja de chiflarme.
Le pregunto con toda inocencia e inconsecuencia a qué se dedica. Por preguntar algo, bah. Por no decir "vamos a reventar la noche", o "qué lindos ojos verdes tenés" o "esa bombachita negra me mira".
"Sex worker" me dice. Se entiende? "Trabajadora del sexo". Qué forma tan anglo y politically correct de decir, a saber: slut, bitch, whore, prostitute, prostituta, puta, yiro, trola, putain, pute, putana.... (acá el lector puede completar con su propia cosecha de términos). Claro, políticamente correcto y sexualmente incorrecto. Ninguna mina que se me presente así está interesada en tener algo conmigo. Ni siquiera por oficio. Pero yo, por oficio de escritor, tengo sí interés y ya el triangulito es sólo un pedazo de tela.
Emi empezó a los 17, edad canadiense de cojer sin riesgo de violación o estupro para el cliente. "Por dinero?" Sí, sólo por el dinero que necesitaba para financiar la universidad. Como escort. Al poco tiempo tenía su propia agencia de escorts. Pero al cabo vendió su cartera de clientes para dedicarse con más tiempo a su trabajo en Stella. "Qué es Stella?" Una ong que se dedica a velar por los intereses de los trabajadores del sexo. Emi es la Directora General. Stella recibe dinero del gobierno federal para sus actividades. Una de las cuales es lobbying para legalizar la prostitución en Canadá. O sea que el gobierno financia una organización de actividades ilegales. Eso es típico de la herencia sajona de Canadá.
Miro bien a Emi. Puta qué energía tiene. No me gusta, aunque es bella. Pero tiene un rictus serio, las cejas depiladas en diagonal al entrecejo, que le dan un aire de enojo. Le fue muy bien como dominatrix, claro. Al final de la noche descubro que también Sebi y Eli están en actividades parecidas. Cuesta creerlo. El gordito y el flaquito están más como para pagar que cobrar.
"Te enamoraste de algún cliente?", pregunta obvia y pelotuda, pero bueno, mi tema al cabo es el amor. Tuvo un sugar daddy por siete años hasta que la esposa echó todo a perder. Y estuvo casada nueve meses...
"Y tu familia?" La hermana es colega. El papá es alcohólico pero buen tipo. Sabe lo de ellas y les hace pata. De la mamá no habla.
Me voy a dormir pensando:
"Podría tener sexo con ella?"
"Me cobraría o pudiera ser que ella tuviera onda (en mis sueños, ja!) conmigo?"
"Podría ser yo su nuevo sugar daddy? Cuánto costará?"
"No puedo seguir diciendo "sex worker". Me siento hipócrita".
A la mañana le hago café y le digo eso, que no puedo llamar sex worker a su oficio. Soy escritor y eso suena horrible. Ella comprende, como comprendo yo que las otras denominaciones son insultos.
"Sabés? En la Argentina tenemos un nombre que no es insulto. Gato".
Le gusta. El gato Emi. Emi le chat. Oui, oui, je l'aime.
Lllevo al trío a la playa de Balandra. Emi se sienta adelante, buena señal, pero delante de sus camaradas se comporta indiferente. Los dejo en la playa y ella me tira unos gratos besos voladores.
A la tarde los sorprendo y los voy a buscar. Vamos cerca a comer algo. Trato de no enroscarme con Emi. Entonces Sebi empieza a creer que la cosa es con él. A propósito, me doy cuenta de que Sebi sí debe ser un sex worker, casi más bulto que slip. El gordito Eli está en otra y es francamente desagradable. No me dejan pagar el almuerzo y me invitan a cenar a la noche.
La cena estuvo bien, salvo los ataques de cariño de Sebi hacía mí. Es un tipo muy educado, interesante y yo le demuestro respeto y trato cordial que él se toma para el churrete. Qué se le va a hacer.
Al otro día nos despedimos. Quedamos en encontrarnos a acampar en Cabo Pulmo el finde, pero yo sé que no voy a ir. Mis probabilidades con Emi son bajas, y con Sebi vienen creciendo al punto de incomodarme. Esa noche googleo a Emi. Es una celebridad en Canadá. La fama, el sexo y el dinero. Habrá trío más lejano a mi espíritu?
Para confundir aún más a los locales, decimos que ella es mi novia y él mi hijo. Qué lindo cuando alguien se prende a mis fantasías.
Una noche nos cae al hotel un extraño trío. Una chica y dos tipos. Hablan francés. Pero acentos varios que no pesco. Ella es muy atractiva, veintipico, pollerita corta y escote dadivoso. Tiene soltura en el cuerpo, pasa y muestra como si no estuviéramos ahí. Se me van los ojos y yo los dejo que se diviertan.
Los otros son uno muy flaquito y un gordito muy gordito. Los tres cierran un círculo y no dejan entrar a nadie. Duermen juntos. Rampante mi curiosidad.
La segunda noche abordo. Pregunto en francés. Ella, Emi, es quebequoise, el flaquito Sebi, francés. El gordito Eli, belga. A poco me huelen los dos hombres a no tanto. Muy amanerados. Y ella? Nos quedamos charlando un rato. Mienten que se conocen del barrio y que redepente se juntaron para viajar. Los machos se van y me dejan solo con Emi sentada frente a mí. Usa pollerita negra y bombacha idem. Concentrate Ivan en lo que te cuenta! Y lo que cuenta es más interesante que el triangulito de bombacha que no deja de chiflarme.
Le pregunto con toda inocencia e inconsecuencia a qué se dedica. Por preguntar algo, bah. Por no decir "vamos a reventar la noche", o "qué lindos ojos verdes tenés" o "esa bombachita negra me mira".
"Sex worker" me dice. Se entiende? "Trabajadora del sexo". Qué forma tan anglo y politically correct de decir, a saber: slut, bitch, whore, prostitute, prostituta, puta, yiro, trola, putain, pute, putana.... (acá el lector puede completar con su propia cosecha de términos). Claro, políticamente correcto y sexualmente incorrecto. Ninguna mina que se me presente así está interesada en tener algo conmigo. Ni siquiera por oficio. Pero yo, por oficio de escritor, tengo sí interés y ya el triangulito es sólo un pedazo de tela.
Emi empezó a los 17, edad canadiense de cojer sin riesgo de violación o estupro para el cliente. "Por dinero?" Sí, sólo por el dinero que necesitaba para financiar la universidad. Como escort. Al poco tiempo tenía su propia agencia de escorts. Pero al cabo vendió su cartera de clientes para dedicarse con más tiempo a su trabajo en Stella. "Qué es Stella?" Una ong que se dedica a velar por los intereses de los trabajadores del sexo. Emi es la Directora General. Stella recibe dinero del gobierno federal para sus actividades. Una de las cuales es lobbying para legalizar la prostitución en Canadá. O sea que el gobierno financia una organización de actividades ilegales. Eso es típico de la herencia sajona de Canadá.
Miro bien a Emi. Puta qué energía tiene. No me gusta, aunque es bella. Pero tiene un rictus serio, las cejas depiladas en diagonal al entrecejo, que le dan un aire de enojo. Le fue muy bien como dominatrix, claro. Al final de la noche descubro que también Sebi y Eli están en actividades parecidas. Cuesta creerlo. El gordito y el flaquito están más como para pagar que cobrar.
"Te enamoraste de algún cliente?", pregunta obvia y pelotuda, pero bueno, mi tema al cabo es el amor. Tuvo un sugar daddy por siete años hasta que la esposa echó todo a perder. Y estuvo casada nueve meses...
"Y tu familia?" La hermana es colega. El papá es alcohólico pero buen tipo. Sabe lo de ellas y les hace pata. De la mamá no habla.
Me voy a dormir pensando:
"Podría tener sexo con ella?"
"Me cobraría o pudiera ser que ella tuviera onda (en mis sueños, ja!) conmigo?"
"Podría ser yo su nuevo sugar daddy? Cuánto costará?"
"No puedo seguir diciendo "sex worker". Me siento hipócrita".
A la mañana le hago café y le digo eso, que no puedo llamar sex worker a su oficio. Soy escritor y eso suena horrible. Ella comprende, como comprendo yo que las otras denominaciones son insultos.
"Sabés? En la Argentina tenemos un nombre que no es insulto. Gato".
Le gusta. El gato Emi. Emi le chat. Oui, oui, je l'aime.
Lllevo al trío a la playa de Balandra. Emi se sienta adelante, buena señal, pero delante de sus camaradas se comporta indiferente. Los dejo en la playa y ella me tira unos gratos besos voladores.
A la tarde los sorprendo y los voy a buscar. Vamos cerca a comer algo. Trato de no enroscarme con Emi. Entonces Sebi empieza a creer que la cosa es con él. A propósito, me doy cuenta de que Sebi sí debe ser un sex worker, casi más bulto que slip. El gordito Eli está en otra y es francamente desagradable. No me dejan pagar el almuerzo y me invitan a cenar a la noche.
La cena estuvo bien, salvo los ataques de cariño de Sebi hacía mí. Es un tipo muy educado, interesante y yo le demuestro respeto y trato cordial que él se toma para el churrete. Qué se le va a hacer.
Al otro día nos despedimos. Quedamos en encontrarnos a acampar en Cabo Pulmo el finde, pero yo sé que no voy a ir. Mis probabilidades con Emi son bajas, y con Sebi vienen creciendo al punto de incomodarme. Esa noche googleo a Emi. Es una celebridad en Canadá. La fama, el sexo y el dinero. Habrá trío más lejano a mi espíritu?
viernes, 1 de julio de 2011
Mitsubishic.
Los ataúdes de los niños son blancos. Porque mueren puros, vírgenes, limpios de vida. La Mitsubishi blanca casi se vuelve un ataúd. Mi ataúd. Y yo hubiera muerto como un niño, virgen del dolor y el amor y todo todo lo que me dejó la muerte de Juli. Y su vida. El 7 de abril del 2000 yo no morí porque no me tocaba. Juli tenía añitos y yo una vida ignorante de la vida. Y de la muerte.
Intenté cruzar un vado, el motor se clavó y la correntada me tiró a un río. Un alambrado trabó la camioneta y por efecto de la correntada la trabó contra el fondo. Yo dentro de la cabina, el agua subía y pasaban los minutos. Ventanas cerradas y levantavidrios inútil y eléctrico. Golpeé con un trabavolantes los vidrios, pero la presión del agua convertía al vidrio en acero. Golpeé con mi cabeza. Ahora sé lo que se siente ser moscacucaracharata. Y el agua subía. Y lo único que podía pensar era "cómo me voy a morir de forma tan boluda".
El alambrado cedió y zafó la camioneta, que alcanzó a flotar. Pateé la puerta y salté al agua y nadé como pude y llegué a la orilla y miré la camioneta que se llevaba la correntada y dejé los cigarrillos ahí y, ¡mierda!, qué gran momento para un pucho.
El del seguro por teléfono me dice que me dan una camioneta nueva. "¿Qué color?', me pregunta."Blanca", digo, sin pensar, pero la llamada se corta.
"No escuché. ¿Qué color?" de nuevo me llama. "Blanca", vuelvo a decir, pero de nuevo se corta.
"¡Dígame rápido el color!", insiste. Y yo... "¡Roja! ¡La quiero roja!' Esta vez no se corta.
2009. Vancouver. Rainy Vancouver. Busco 4x4 digna de mí. De mi viaje panamericano. Mitsubishi Pajero es mi elección, diesel, vieja, manual, pocos km. Otra vez tengo dos opciones. Un modelo Super Special roja, y una más standard blanca. Voy a ver la roja. Es demasiado. Es una edición especial para super fanas del off-road. Yo no necesito tanto. Me decido a ir el próximo día por la blanca. Pero el próximo día una pierna me duele tanto, de nada, por nada, que no puedo levantarme. ¿Será que...?
Decido, si la pierna me deja, ir a echarle otra mirada a la roja el día siguiente. La pierna amanece sin dolor.
Esta vez la manejo yo. Es menos indócil de lo que creía. Se fabricaron sólo 750 de éllas. Y ésta es la número 627. Mi número, el 627, desde mis trece años, el 627. No es mi número de la suerte. Es el número de mi destino, de mi amor y de la señal que espero. "¿Tiene nombre?", le pregunto a Lou, el dueño. "Sí, yo le puse Julia".
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